jueves, 21 de mayo de 2020


22 de mayo ,UNA LUNA AL DESCUBIERTO – Carlo Astrología

El próximo viernes, 22 de mayo tenemos una nueva lunación.
 Las lunas representan un viaje anual con paradas mensuales donde nuestro cuerpo emocional se detiene para repostar emociones y dibujar un boceto de acontecimientos que se anidan en nuestro interior para dar paso a través del pensamiento colectivo a escenas concretas del signo que representaría el escenario teatral, los planetas como decorado y nosotros, los actores.
Teniendo en cuenta que el año astrológico natural nace con la entrada del Sol en Aries, dando inicio renovado a una nueva aventura anual – esta vez sin especiales de año nuevo ni uvas que les acompañen- va haciendo escalas mensuales por todos los compartimentos de la vida humana.
El compartimento del próximo 22 es en Géminis, signo donde el yo y el tú comparten experiencias naciendo de estas lo que conocemos como comunicación. Esta vez la creatividad artística de la naturaleza nos presenta un decorado de lo más variopinto.
Por un lado, Mercurio y anfitrión del novilunio tiene como invitado preferente a Venus. Le suelen llamar conjunción aunque la presencia de Venus casi siempre anuncia una presunción.
La primera sorpresa de este Primer acto teatral es la observancia de un intruso planetario que quiere participar en la fiesta sin ser casi invitado. Se trata de Neptuno que sigue inmerso en las aguas Piscianas queriéndonos hacer creer que todo es peligroso y contagioso y que el miedo nos protegerá de todo mal en nuestras vidas. La alegría venusina que impulsó a Mercurio a salir en busca de objetos con los que decorar el evento festivo se torna confuso por las advertencias infundadas de Neptuno. Neptuno aconseja no celebrar nada y que ya habrá tiempo de risas y alegrías olvidándose que la tensión en grados que produce su anuncio estéril le convierten en un actor secundario a pesar de su voluminoso discurso no exento de solemnidad.
Urano que observa en la retaguardia sin necesidad de prismáticos se comunica en un sextil como walkie talkie con el mensajero de la acción conocido como Marte. Los dos protegerán a la pareja Mercurio Venus para que el mal augurio de Neptuno no estropee una fiesta largamente planificada y esperada.
Por otro lado, las invitaciones están impresas con tiempo de antelación y la agencia de transportes se presenta para su recogida en la nave del Sol y Luna quienes juntos distribuyen las mismas haciendo escala en su distribución a través de Júpiter, Saturno y Plutón que aguardan con su Trino mágico la recepción de las cuartillas para su clasificación y reparto.
Por tanto se trata de una lunación donde las emociones abanderadas por Neptuno en Piscis tenemos que simbolizarlas sin creérnoslas demasiado si no queremos atravesar este valle lunar de 28 días sin utilizar el cheque regalo que tan gentilmente nos brinda Venus con la aquiescencia de los hermanos mayores planetarios.
Solo en ese caso estaremos vibrando en sincronía con el cosmos, abriendo la puerta al proceso natural de evolución que no es tanto una nueva realidad si no una verdad sempiterna.
Organizarnos en los acompañantes con los que queremos acudir a la celebración, y la forma elegida para viajar se hacen indispensables para lo que la vida nos reclama y demanda.
El gélido invierno que hizo puente a través del rompedor Aries (el yo) y el cómodo Tauro (El tú) da paso ahora a un nosotros mucho más conscientes de la importancia de las pequeñas cosas que engrandecen nuestra Alma.
Disfrutémoslo.




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